La oxitocina

La oxitocina es una hormona que se segrega durante el parto. Es más es la reponsable de se originen las contracciones para que el útero dilate y pueda pasar tu bebé por el cuello dilatado del útero.

La hormona de la oxitocina se asocia con la afectividad, la ternura y el tacto. Cuando una madre arrulla a su recién nacido su organismo segrega axitocina, también actúa en la concepción de los bebés. La hormona presente en el organismo de la mujer succiona los espermatozoides para que lleguen al óvulo y se produzca el embarazo.

Cuando durante el parto se necesita acelerar las contracciones o se necesita inducir el parto se le inyectará oxitocina a la mujer mediante suero de goteo. Si el parto no ha comenzado aún, la oxitocina estimulará la acción del útero produciendo contracciones fuertes que desatarán el parto. Si el parto comenzó de manera natural pero se necesita acelerarlo porque el bebé puede tenersufrimiento fetal se pondrá oxitocina por goteo.

Si aunque no haya sufrimiento fetal y se haya iniciado el parto de forma natural, si la dilatación va muy lenta y se prevee que tardará mucho se podrá poner el goteo de oxitocina a la mujer para estimular las contracciones y acelerar la dilatación.

Con la oxitocina las contracciones son más dolorosas y duran más por lo que hacen más presión para que se dilate antes.

En el postparto a veces también se deja el gotero de oxitocina, con las que el útero se contrae y deja de sangrar la herida que dejó la placenta al desplazarse.

No te pondrán oxitocina si es bebé viene mal colocado, si tienes placenta previa , si el parto es prematuro o tienes gemelos. En cuyos casos se opta directamente por la cesárea.

La oxitocina se aplica en un suero intravenoso por goteo de manera gradual para aumentar la intensidad de las contracciones o simplemente para provocar el parto por motivos médicos.

Anestesias en el parto y sus aplicaciones

Existen diferentes tipos de anestesias y analgesias que se aplican durante el parto para mitigar el dolor. El tipo de anestesia que se aplique dependerá de cómo se desarrollen las cosas durante el parto.

Las anestesias más conocidas y utilizadas son la epidural, la raquídea, la combinada, la analgesia con opiáceos, la anestesia general y la anestesia local.

  • La epidural:
    Hemos dedicado un artículo completo a esta anestesia que podrás encontrar en el menú de artículos relacionados con el parto. La epidural se aplica en partos vaginales y en cesareas de urgencia. Se pone cuando ya tengas al menos 3 o 4 cms. de dilatación, introduciendo un cateter en la zona lumbar. Tarda al menos 20 minutos en hacer efecto, pero una vez ya la notes el dolor habrá sido aliviado notablemente.
  • La raquídea:
    Como es un analgésico rápido en actuar se utiliza en las casáreas de urgencia, cuando la dilatación es avanzada y no hay tiempo para la epidural. Se pone en una dosis único perforando la duramadre que es la meninge que rodea la médula. Tiene más contraindicaciones que la epidural, sólo se administra en casos muy particulares en los que no queda otro remedio que actuar rápido para sacar al bebé en casárea por si tiene sufrimiento fetal, la cabeza es muy grande para salir aunque la mamá ya haya dilatado o el cordón umbilical esté rodeando el cuello del bebé, etc.. Su efecto es inmediato pero sólo dura dos horas. Hay riesgos para la madre de dolores de cabeza por la posible pérdida de líquido cefaloraquídeo.
  • Combinada:
    Como su nombre lo indica se combina la anestesia epidural y la raquídea. Se administra en la primera fase del parto cuando la dilatación parece estancada y no avanza y el dolor de la madre es insoportable para ella. Se hace en dos punciones, la zona lumbar para la epidural y la zona de la duramadre para la raquídea. Las contraindicaciones son las de ambas anestesias juntas. Podrás caminar pero anulará el dolor por completo. La combinación de ambas analgesias puede causar más efectos secundarios como el picor o prurito, náuseas, bajada de tensión arterial entre otras.
  • Analgesia con opiáceos:
    Cuando la madre no puede ser anestesiada podrían inyectárle calmantes para aliviar el dolor un poco. Se utiliza cuando falta bastante para que el bebé nazca pero hay mucho dolor. Este analgésico se inyecta por vía intramuscular o intravenosa. No influye sobre la evolución de las contracciones como otras anestesias o analgesias, pero puede afectar al bebé que puede nacer somnoliento y puntuar menos en el test de Apgar, ya que parte de la sedación de la madre pasa la barrera placentaria y llega al bebé.
  • Anestesia general:
    La anestesia general sólo se usa actualmente en cesáreas de urgencia. Esta es la más peligrosa de las anestesias, hay un riesgo de aspiración pulmonar del contenido gástrico. Para prevenir estos contratiempos, muchos hospitales hacen un vaciado completo de los intestinos de la madre y no le permiten tomar ni tan siquiera agua por si hubiera que anestesiar por completo. La madre no va a poder ver a su hijo nacer y no podrá dar el pecho hasta que no haya pasado por completo los efectos de la anestesia general.
  • Anestesia local:
    La anestesia local no interfiere con la epidural o cualquier otra anestesia o analgesias que le haya aplicado a la mujer. El cirujano la aplica en el paritorio. Se utiliza en el parto vaginal para realizar la episiotomía y depués del expulsivo y el alumbramiento para suturar.

Los registros – La monitorización fetal:

La monitorización fetal se realiza las últimas semanas de embarazo y durante el parto. La máquina que registra los latidos del corazón del bebé se llama cardiotocógrafo, que además registra mediante gráficos la intensidad y duración de las contracciones maternas.

Para hacer la monitorización fetal se le coloca a la mamá un cinturón en el abdómen con dos sensores que están conectados a un ordenador que nos muestra los resultados en un papel contínuo. Puede haber monitorizacón interna también, se introduce un sensor por la vagina de la madre hasta la cabeza del bebé para recibir más información.

La monitorización fetal es una prueba muy importante que hoy en día salva muchas vidas. Pudiendo saber a tiempo si el bebé está perdiendo bienestar en el útero materno, se pueden solucionar problemas inmediatamente, llegando a salvar vidas que podrían perderse sin esta información.

Los registros o monitorizaciones fetales suelen realizarse alrededor de la semana 40 siempre y cuando la madre no sufra enfermedades como la preeclampsia, la diabetes gestacional o alguna otra complicación de la salud. En los embarazos de alto riesgo el ginecólogo decide cuando empezar a hacer los registros del bebé.

Los registros o monitorización fetal dura aproximadamente 20 minutos, el tiempo necesario para registrar los latidos del bebé. Las pulsaciones normales de un bebé están entre 120 y 160 por minuto, cifras por debajo o por encima pueden significar un problema. Por supuesto, el bebé debe estar depierto para realizar los registros, a veces durante los 20 minutos que duran los registros el bebé se duerme y hay que despertarlo, con darle a tomar algo dulce a la mamá suele ser suficiente,  si  aún así no se despierta, la matrona moverá tu tripa hasta que los mueva y lo despierte.

Durante los registros estarás acostada en una cama y no podrás moverte. Si estás conectada al monitor de registros durante el parto no podrás caminar por el hospital ni moverte de la cama. Si durante la monotorización dejas de oir los latidos del bebé no te preocupes, posiblemente el bebé haya cambiado de posición y no los sensores deben ser cambiados de lugar en tu tripa para volver a recoger el latido.

De cara a hacer frente a las contracciones durante el parto, si estás conectada al monitor de registros podrás pedir a tu pareja o acompañante durante el parto que te avise cuando las contracciones ascienden para prepararte las respiraciones y que te avise cuando han alcanzado un pico para que puedas a su vez empezar a relajarte sabiendo que ahora la tensión fuerte del vientre y el dolor van a descender.

Si los médicos detectaran que algo no va bien durante los registros del latido fetal te harán otra prueba, la medición del pH de la sangre fetal que se obtienen de su cuero cabelludo. Si el resultado da por debajo de los niveles normales indicará que hay sufrimiento fetal. Otro método es la pluxiometría fetal, que se hace colocando un sensor atarvés de tu vagina en la mejilla del bebé que controlando la hemoglobina del bebé nos permitirá saber si está bien oxigenado.

Hay quien critica el uso de la monitorización fetal discriminada durante el parto, que obliga a la mujer a estar acostada en la cama boca arriba sin poder moverse ni caminar por el hospital. También se dice que a pesar de el uso exacerbado de la monitorización no ha disminuido el  número de bebés nacidos con parálisis cerebral por la falta de oxígeno durante el parto, los expertos tiene diferentes puntos de vista al repecto, pero lo lógico es que cuanta mayor información se obtenga del estado del bebé dentro del útero materno, más rápido se podrá actuar en caso de emergencia.

Controles médicos antes del parto

Cuando se va acercando la fecha del parto te realizarán una serie de exámenes médicos importantes para tu salud y la de tu bebé. Los médicos querrán comprobar que tu bebé sigue creciendo bien dentro del útero, que no le falta líquido amniótico y comprobarán que la placenta no haya envejecido y se encuentre en buen estado.

Entre las pruebas que te someterá tu ginecólogo antes de dar a luz se encuentran las siguientes:

  • Ecografía: En esta ecografía se verá si el bebé está bien colocado para nacer, con la cabeza hacia abajo, se comprueba la cantidad de líquido amniótico , tanto si hay mucho o poco, y el estado de la placenta. Con estos datos se puede saber cómo está el bebé y si hay algún problema, intentar resolverlo antes del parto.
  • Análisis de sangre: Se cuentan los hematíes, glóbulos blancos, azúcar, hemoglobina etc.. También se harán pruebas de coagulación, para evitar las posibles hemorragias en el parto tras que se desprenda la placenta y quede la herida en el útero, es importante que la coagulación de la madre sea buena si no podría sufrir una gran hemorragia. Sin embargo, si por el contrario la coagulación es muy alta hay riesgo de trombosis, pero se puede prevenir con medicación. Si te ponen la epidural en el parto y tu coagulación no es buena, se puede formar un hematoma en la zona de la punción y acarrear complicaciones. Esta prueba suele hacerse entre las semanas 35 y 37.
  • Exudado vaginal: En una muestra de exudado vaginal se busca la posible presencia de Streptococus agalactiae. Si diera positivo habría que administrar penicilina a la madre durante el parto para evitar que contagie al bebé en cuanto nazca. Se aplican dosis de penicilina cada cuatro horas, para mantener la infección controlada, es muy peligroso para el bebé si se contagiase. Y aunque el parto sea por cesárea habrá que prevenir la posible infección del bebé si la mamá da positivo. El exudado se hace entre la semana  35 y 36 de embarazo.
  • La monitorización fetal o cardiotocografía: Se coloca un cinturón con dos sensores en el abdómen de la embarazada para registrar en un papel los latidos del corazón del bebé y las contracciones uterinas si se tienen.  Aquí se observa la reacción del corazón del bebé ante las contracciones uterinas, durante las cuales el flujo sanguíneo es bajo. También se detectan los movimientos del bebé.  No tiene por qué ser que los latidos del corazón del bebé disminuyan durante ls contracciones uterinas, pero si fuera así los registros lo notarían y el médico puede valorar lo que esté ocurriendo. Si el bebé está dormido los latidos del corazón serán más lentos, es por eso importante mantener al bebé despierto, a veces la matrona o el médico te dará a tomar algo dulce que suele volver a los bebés hiperactivos, y si aún así no se despierta, te moverán el vientre para forzarle a que se despierte.
  • Amnioscopia: Esta prueba no es rutinaria, sólo se realizará si se detecta alguna anormalidad en los registros de la monitorización fetal. Se introduce un pequeño tubo por la vagina, el llamado amnioscopio, para ver el color del líquido amniótico.  Si el líquido está teñido o de un color verdoso, significa que el bebé ha hecho caca y que puede tener pérdida de bienestar, lo que el médico hará será inducir el parto; posiblemente empezará por usar el tubo para romper la bolsa del líquido amniótico lo que acelerará las contracciones y te pondrán un gotero con oxitocina para estimular las contracciones y acelerar el proceso del parto.
  • Consulta con el anestesista: Cuando se va acercando la fecha del parto es importante que hagas esta visita al anestesista que te hará un reconocimiento médico y te infromará sobre la epidural. Debes hacerle saber todas tus dudas y tu estado físico, si tienes la tensión alta, diabetes gestacional, alguna lesión de espalda que pueda complicar la epidural…  Además por si te tuvieran que hacer una cesárea de urgencia o si ya está programada por complicaciones de salud, el anestesista te hará unas pruebas para ver tu estado de salud general, tu corazón, si eres obesa, un electrocardiograma; por si se dal el caso en que tengan que administrarte anestesia general.

Controles de rutina cuando el embarazo se prolonga hasta la semana 42

Hoy en día si el parto no se da por si mismo antes de la semana 42 se procederá a inducirlo de forma artificial para evitar cualquier complicación de la salud de tu bebé. Ya a partir de la semana 35 a 37 empezarán a hacerte muchos controles rutinarios para cersiorarse del bienestar de la vida intrauterina de tu bebé y adelantarse a cualquier posible complicación con una cesárea programada o una inducción al parto, puesto que ya a partir de la semana 35 el bebé estará preparandose para nacer.

Una de las pruebas que se realizará con frecuencia es la ecografía, en ella se verá si llegando a la semana 42 el bebé sigue creciendo, tiene la cantidad de líquido amniótico suficiente y el estado de la placenta es bueno, que no haya envejecido.

Otra prueba que te realizarán es una ecografía doppler para verificar que el flujo sanguíneo entre el bebé y la placenta es correcto. Se mide el flujo de la sangre por el cordón umbilical, en las arterias cerebrales, renales y el ductus.. Si el flujo está disminuido el bebé empieza a prescindir de las funciones menos importantes como la renal.

Otra prueba muy importante que se realiza en las últimas semanas de embarazo y sobre todo si se ha superado la semana 40 sin que se produzca el parto espontáneamente es la monitorización fetal. Conectado a tu abdómen se podrá medir la intensidad de las contracciones si las tienes y el latido del corazón del bebé, sobre todo es importante ver la respuesta del corazón de tu bebé ante los picos de las contracciones mediante los cuales le llega menos oxígeno.

La amnioscopia es una prueba que se realiza cuando el cuello uterino ha dilatado al menos dos centímetros, sirva para comprobar el estado del líquido amniótico, si está trasparente o teñido. Si estuviera teñido ésto significaría una señal de sufrimiento fetal, que el bebé ha hecho su primera caca o miconos y el parto debe inducirse para acelerar el proceso. Cuando se ve el líquido teñido la matrona o el médico romperá la membrana de la bolsa amniótica para que salga el líquido. Con ésto se acelerarán las contracciones y el parto, posiblemente te pongan el gotero con oxitocina para ayudar a la rápida dilatación y la llegada del bebé.

Cursos de preparación al parto

Los cursos de preparación al parto han alcanzado en la época que vivimos una importancia vital. No sólo aprende la mujer sistemas de relajación y repiraciones, sino que prepara a la pareja para la llegada y el cuidado del futuro bebé.

Hoy en día, todos los profesionales recomiendan a sus pacientes que realicen un curso de preparación al parto, a los que se pueden acudir desde el principio del embarazo. Se considera que con los conocimientos aprendidos en el curso de preparación al parto, si se aplican, se mejora sustancialmente la salud en el embarazo y la calidad del parto, siendo menos doloroso más rápido y con más conocimiento de lo que está pasando en cada momento.

Lo que se aprende en el curso de preparación al parto es lo siguiente más o menos:

  • Hasta la semana 12: Se les da a los padres información sobre el desarrollo del embarazo y el crecimiento del bebé en el útero.
  • Entre la semana 20 y 22: En este periodo se informa a los padres sobre el proceso del parto, el antes el durante y el después. Los cuidados que la madre debe tener después del parto, todas las posibilidades de parto tanto vaginal como por cesárea. Le aclararán cualquier duda acerca de la epidural, en qué momento se puede poner, etc..
  • Y después que haya nacido el bebé: Se les ofrece a los padres una visión realista de lo que va a ser tener a su bebé en casa, las tomas cada tres horas, la lactancia materna, el baño, los cuidados del cordón umbilical y todo lo demás relacionado con la llegada a casa del bebé.

Lo ideal sería acudir a estos cursos acompañada de tu pareja, aquí se implicará más y aprenderá tanto como tú.

Hay muchas cosas relacionadas con la preparación al parto que debes aprender y poner en práctica y éstos cursos son ideales para eso. Como por ejemplo preparar tu periné para que despùés del parto vuelva a estar bien activos y no haya ningún tipo de incontinencia urinaria.
Estos ejercicios de preparación sel periné se llaman de Kegel; debes vaciar tu vegiga antes de hacerlos, luego relájate y concentrate en los músculos de la pelvis, contraelos y sueltalos segundos después. Contraer el músculo pélvico es como si quisieras aguantar unas ganas fuertes de hacer pis, cuenta hasta 10 y luego suéltalos. Repite esta serie diez veces dos veces al día.

Otras dudas que sueles quedar esclarecidas en estos cursos son las típicas de las primerizas, cómo sabré que estoy de parto, arriba en el menú hay un artículo dedicado enteramente al parto. Reconocer las contracciones departo no es difícil, hay que diferenciarlas de las contracciones de ensayo del útero o también llamadas de Braxton Hicks. Las contracciones de parto son regulares, no desaparecen porque cambies de posición y van ganado intensidad, lo normal es que también aparezca otra señal que te avise que estás de parto, como la expulsión del tapón mucoso o la pérdida de líquido o rotura de la bolsa completa, o también vómotos y diarrea…

Como ves hacer los cursos de preparación al parto pueden tener muchos aspectos beneficiosos para tí, tu pareja y tu hijo, te resolverán inquietudes y miedos y entrarás en contacto con otras madres que están viviendo la misma experiencia.

Los cursos están dirigidos por matronas y médicos, profesionales que podrán a tu alcance toda la información disponible y los avance médicos en estos aspectos. Tendrás unentrenamiento físico y psicológico que e ayudará mucho. Además de la información teórica. Es importante que averigues qué temas incluye el curso, por si no es lo completo que tú quisieras o por si deseas sugerir que añadan algo que te interesa mucho, seguro que no pondrán mucha pega, si no es así acude a otro centro que ofrezca el temario que a tí te interesa.

Te aconsejarán que des el pecho durante los primeros meses de vida y todo lor elacionado, además harán mucho incapié en que el padre también acuda a las clases.

Te darán una serie de tablas de gimnasia para embarazadas sanas, que te ayudarán a eumentar la elasticidad de los músculos implicados en el parto y la posterior recuperación, a estimular la circulación sanguínea, a hacer los ejercicios de Kegel antes mencionados y además te enseñarán a empujar y los ejercicios de relajación durante el parto para llevar mejor las contracciones.

Estrechar el vínculo con tu hijo es también importante, verás que responde al sonido de tu voz, que se relaja con la música que tú te relajas y que siente tus caricias y las de tu pareja. Mejora la oxigenación del bebé al tú aprender mejores técnicas de respiración y su desarrollo orgánico será mejor, además dicen los expertos que los hijos de madres que han realizado todos los ejercicios de los cursos de preparación al parto tienen un desarrollo superior del sistema inmunológico y una mayor resistencia a las enfermedades.

La mayoría de las mujeres empiezan el cuerso de preparación al parto en el sexto mes de gestación, pero puedes empezarlo cuando quieras y beneficiarte de toda la información antes si quieres. Aprenderás cuál es la mejor alimentación para tí y tu hijo , se prestará atención a tu estado anímico, resolverás tus dudas sobre las relaciones sexuales durante el embarazo, etc…

Lo que las matronas aconsejan frente al parto

Las matronas son quienes más saben de partos, estarán controlando el tuyo continuamente y te ayudarán a que pases por el trabajo del parto lo mejor posible.

Las matronas recomiendan que tomes en cuenat lo siguiente:

  1. Piensa siempre en positivo.
    Si consigues relajarte podrás acelerar el parto y sentir menos dolor durante las contracciones. Hay especialistas que afirman que si se tiene el apoyo adecuado de tu pareja, una buena salud mental y física y un control mental sobre el dolor se pasa mucho más rápido y mucho mejor. Así que ya sabes, durante el parto carga tus pilas emocionales y piensa siempre en positivo, elimina cualquier pensamiento negativo que asome por tu cabeza.
  2. Informate y lee todo lo que puedas sobre el parto.
    Estar informada de todo lo que sucede durante el parto te ayudará a enfrentar a las etapas del parto con conocimineto y mayor seguridad de lo que ocurre en tu cuerpo y de lo que tu bebé está pasando para llegar a tus brazos. Ten en cuenta que se teme mucho más a lo desconocido. Si durante el parto tienes alguna duda, consulta a tu matrona, pregúntale todo loq eu quieras, está allí para ayudarte en todo, a tí y  a tu bebé.
  3. Que te muevas si no estás monotorizada.
    Si tu matrona te lo permite, ponte de pie y muévete. El hecho que haya una cama no significa que debes estar acostada. Si te puedes poner de pie, está demostrado que las contracciones son menos dolorosas.  Además al inclinar la pelvis o la espalda de forma natural mientras estás de pie, la propia gravedad ayuda al bebé a que baje antes que si estás echada en la cama.
  4. Controles la situación.
    No permitas en ningún momento que te entre el pánico ante el cansancio de las constantes contracciones. Concéntrate en el hecho de que vas a ver atu hijo muy pronto, que cada contracción te acerca más al gran momento y recuerda todo lo que has leído y aprendido en estos últimos meses de paciente espera, ponte las cosas más fáciles a tí misma controlando tus emociones. Respira hondo, camina si puedes y céntrate en la imagen de tu bebé en tus brazos. Recuerda lo que todas te habrán contado y habrás leído, que el momento de mayor euforia y alegría en la vida de cualquier mujer es el momento en que tu hijo está fuera y te lo ponen en tu pecho, fíjate esa idea en la mente y te ayudará todo el camino.
  5. Que pongas en práctica las respiraciones aprendidas en el curso de preparación al parto.
    Respirar profundo ayuda a oxigenar los músculos y órganos internos, relajándolos y así conseguirás que tu cérvix o cuello del útero dilate más rápidamente y que las contracciones duelan un poquito menos.
  6. No te hagas unas expectativas demasiado románticas o idealistas frente a lo que va a ser el parto.
    Una vez estés de parto no sabrá nadie cómo se va a desarrollar, puede que tengas que estar monotorizada si se detectó cualquier tipo de sufrimiento fetal, no podrás ponerte de pie ni caminar y quizás tu pareja no pueda estar contigo. No podrás evitar ninguna de estas situaciones, sólo puedes enfrentarte positivamente a lo que ocurra. Puede que siempre quisiste un parto natural o en casa y por causas de salud te recomienden una cesárea programada, entiendes lo que trato de exponer. No te obsesiones en cómo va a ser el parto, es sólo un mero trámite de horas para poder abrazar y besar a tu hijo. Debes planear cómo vas a llamar a tu bebé, pensar en lo guapo/a que le vas a poner cuando os vayáis de la clínica u hospital. Piensa en lo hermos que va a ser verle la carita por fin, aunque esté toda arrugadita y un poco alargada por la posición en tu útero.
  7. Confía en la matrona, ella está allí para facilitarte el trabajo.
    Debes sentir total libertad para preguntarle o pedirle cualquier duda o cosa. La matrona está allí para facilitarte el parto, resolver tus miedos y dudas y guiarte por el mejor camino hacia un parto feliz. No temas incluso sugerir alternativas que tú consideres adecuadas, al fin y al cabo es tu parto.

La episiotomía

La episiotomía es una incisión que se realiza en la zona del periné, entre la vulva y el ano, junto antes del expulsivo cuando el bebé asoma la cabeza en el parto, con la función de evitar los posibles desgarros de los músculos de la zona llegando al ano y pudiendo producir infecciones y una recuperación dolorosa innecesaria.

La episiotomía se realiza en el 99% de los partos vaginales, muchos profesionales la siguen practicando como una incisión rutinaria en el parto vaginal, sobre todo en primíparas (mujeres que dan a luz por primera vez).

El corte se realiza desde la vulva al ano, en la zona del periné, para prevenir el desgarro de los músculos de esa zona. La incisión se realiza en la piel de la pared vaginal hasta los músculos internos. Lo normal es que se realize mientras empujas, así no sentirás absolutamente nada. Al estar presionada la zona por la cabeza del bebé el dolor que sientes no se dirige a la zona, no sientes nada nuevo, sólo empujas. Aún así los ginecólogos o matronas sueles aplicar anestesia local tanto al realizar la episiotomía como al cerrarla con los puntos. Los médicos deben elegir con gran decisión el momento justo para realizar la episiotomía, si la hacen muy pronto puede que no hayan cortado lo suficiente y si esperan mucho ya pueden haberse producido desgarros en los músculos y la madre sangraría más.

Aunque la OMS haya emitido un comunicado en que dice que: “de acuerdo con los últimos decubrimientos no debe efectuarse episiotomía de rutina en los partos”, algunos profesionales en obstetricia no están de acuerdo y siguen realizando el corte rutinario de episiotomía en partos vaginales sobre todo en aquellas mujeres que dan a luz por primera vez.
Aún así debemos tener en cuenta que en muchos casos es imprescindible e inevitable realizar la episiotomía.

En algunas mujeres existe un riesgo alto de prolapso o desgarro en el parto, los motivos pueden ser varios: En las mujeres que hayan subido mucho de peso en el embarazo y sufran edemas (hinchazón). También a aquellas mujeres que por su anatomía tienen el periné muy corto, también algunas grandes deportistas que tienen los músculos muy duros y las mujeres que en su vida cotidiana pasan mucho tiempo sentadas por su trabajo y su vida social. Otros casos son las mujeres que traen bebés muy grandes, cuando hay que recurrir a fórceps y además es muy común tener que hacer una episiotomía en primíparas, ya que cuando la mujer ya ha tenido hijos los médicos valoran si es necesario o no hacer el corte de episiotomía.

La episiotomía se puede hacer de dos formas, media o central y la mediolateral. La episiotomía media o central es el corte recto que se hace desde la vulva hacia el ano pero sin llegar al él. Y la episiotomía mediolateral es el corte que empieza en la vulva y continúa en línea oblícua hacia un lado. Ésta última es la más practicada por lo general que aunque se sangra un poco más, el riesgo de rasgar las fibras de los  esfínteres del ano es mucho menor.

Es posible evitar la episiotomía si preparas bien el suelo pélvico antes del parto. HAciendo ejercicios del ya mencionado suelo pélvico, contrayendolo y relajandolo varias veces y masajeando la zona con aceites y esencias naturales. Ante todo, tengamos en cuenta que una buena preparación física y psicológica ante el aprto hará que la dilatación sea más rápida y menos dolorosa y que todo el proceso sea más rápido, pero siempre controlado por tu matrona y teniendo en cuenta las circunstancias personales. Lo que debemos tener claro es que si te preparas mentalmente para un parto feliz, tendrás un parto feliz y te recuperarás más pronto.

LA sutura de la episiotomía se suele hacer con puntos de un material sintético que se caen solos. Si no es así, a los diez días tu matrona te retirará los puntos.  Para una buena recuperación de la episiotomís realizada durante el parto vaginal es importante cuidar la herida, la llamada epirrafia. La zona debe estar bien limpia y seca. Debes lavarte con agua y jabón fresco después de cada vez que vayas al baño. Además dos veces al día debes lavar la zona con agua hervida ya tibia y sal gorda. AL secarte da pequeños toques con la toalla sin frotar, siempre de delante a atrás.  Y si puedes deja la zona al aire durante unos minutos. No utilizes un secador de pelo para secar la zona puesto que el aire caliente solo ayudará a que puedan crecer bacterias.  Si estás dando el pecho es mejor que no te apliques ningún antiséptico en la zona, podría pasar a la leche materna, pero si no puedes aplicarte algo del tipo de povidona yodada, consulta con tu médico antes.
Hasta que la herida no haya terminadao de cicatrizar usa compresas de algodón absorbentes, en farmacias podrás encontrar productos específicos para usar después del parto que mantengan ailsada la humedad y sean de fibras de algodón natural.

Fases del parto

Un parto vaginal normal se desarrolla en tres fases, fase de dilatación, fase de expulsión y el alumbramiento. Cada parto es diferente, es incluso decir la cantidad de horas que puede durar la primera fase o la intensidad o duración de las contracciones. Cada paro es único, y aunque hay pautas que se cumplen, cada experiencia incluso en la misma madre será diferente.

Lo primero es acudir al hospital en cuanto las señales de parto te lo indican, si has roto aguas, si las contracciones son regulares y empiezan a ser dolorosas, si has expulsado el tapón mucoso… Como guía si eres primeriza debes ir al hospital si tienes contracciones cada cinco minutos.

  1. Fase de dilatación:
    La dilatación se produce a través de las contracciones. El útero se contrae y el cérvix se borra. Se abre un orificio de salida para el bebé en el cuello del útero. Se dilatará hasta llegar a los 10 cms. aproximadamente que será cuando el bebé ya podrá asomar la cabecita y salir en el expulsivo. Es imposible predecir el tiempo en que se conseguirá la dilatación suficiente. Esta fase es la más larga y costosa. Se puede además diferenciar en tres etapas:

    • Dilatación hasta los 2 centímetros: Este se llama el periodo de latencia, es el periodo más largo pero el menos doloroso. Algunas mujeres empiezan a sentir las contracciones y llegan al hospital y ya han dilatado los primeros 2 centímetros. Todo depende del umbral del dolor, de tu sensibilidad al dolor. Las contracciones aquí son cortas, no muy dolorosas y espaciadas en el tiempo de alrededor de cinco a diez minutos aproximadamente.
    • Dilatación hasta los 5 cms: El periodo de aceleración es en el que las contracciones empiezan a hacerso mucho más dolorosas. Aquí puedes pedir la epidural, si te la pones a los quince minutos ya no vas a sentir dolor pero seguirás notando la tensión de las contracciones.
    • Dilatación de 5 a 10 cms: Éste es el periodo de velocidad máxima, dilatarás en poco tiempo a gran velocidad, cuando llegues  a los 10 cms estás preparada para entrar a la sala de partos o paritorio.
  2. Segunda fase, el expulsivo:
    Cuando tu útero ya haya dilatado lo suficiente para que la cabeza del bebé pueda pasar termina la fase de dilatación y empieza el expuñsivo. Sentiás unas ganas irrefrenables de empujar, esas ganas de empujar se pueden comparar con unas enormes ganas de hacer caca (sólo para que te hagas una idea). Debes comunicarselo inmediatamente a tu matrona para que te lleven a la sala de parto puesto que tu bebé está a punto de nacer. El expulsivo suele durar entre media hora y una hora, pero como ya hemos dicho anteriormente no hay dos embarazos iguales ni dos partos iguales, ni siquiera de la misma mujer. Lo que sí es cierto es que en mujeres que ya han dado a luz , el expulsivo es mucho más corto. Esto es simplemente porque el primer bebé abrió el canal del parto para todos sus hermanos, los músculos ya han hecho ese gran esfuerzo y recorrido anteriormente y no cuesta tanto la siguientes veces.
    Es curioso como de pronto, cuando llega el momento del expulsivo la mujer saca una energía que no sabía que tenía. Lo normal es que cuando empiezes a sentir ganas de empujar estés muy cansada y pienses que no vas a poder conseguirlo, pero no es así. Minutos después te verás empujando como una campeona, con unas energías que tenía tu cuerpo reservadas exclusivamente para ésto.
    Cuando la cabeza del niño esté a punto de coronar posiblemente te hagan una episiotomía, que es un corte en la zona vulvar para facilitar la salida de la cabeza del bebé y evitar posibles desgarros hacia el ano y las posibles infecciones. En muchas clínicas se practica casi por defecto, mientras que otras prefieren esperar a ver si es necesario o no. Lo normal es que el niño asome la cabeza después de la episiotomía, sin ningún problema, tu cuerpo se relajará y después saldrán los hombros y el resto del cuerpo. Una vez fuera te invadirá la euforia con la mayor sensación de felicidad y paz que hayas experimentado nunca (a no ser que ya tengas hijos), es lo más hermoso del mundo. Habrán valido la pena todos los dolores de la dilatación, la angustia y el miedo al parto para de pronto experimentar la inmensa alegría de tener a tu bebé contigo.
    Es posible que al bebé le cueste un poco salir, en este caso se utilizarán los fórceps, espátulas o ventosas para sacar la cabeza del bebé. Si aún así no se pudiera, la cesárea es la froma más rápida y segura para el nacimiento de tu bebé. Una vez que la cabeza esté fuera, la matrona se ocupa del resto del cuerpo, lo que ocurre en muy poco tiempo normalmente.
    Es importante que sigas las instrucciones de tu matrona, que empujes cuando vienen las contracciones fuertes y sobre todo que mantengas la calma y no te dejes llevar por la intensidad del momento. Es ahora importante recordar las respiraciones que aprendiste en tu preparación al parto y que consigas un nivel de concentración adecuado para que facilites las cosas a tu bebé que está haciendo un esfuerzo enorme para nacer.
  3. Tercera fase del parto, el alumbramiento:
    Aunque pienses que ya ha acabado todo el parto todavía queda una parte no tan emocionante, pero igual de importante que es el alumbramiento. Una vez el bebé esté fuera del todo y hayas descansado unos minutos hay que expulsar la placenta junto con las membranas de la bolsa amniótica. Ésto suele durar de cinco minutos a media hora, dependiendo de las posibles complicaciones.
    Seguirás teniendo contracciones que te ayudan a expulsar la placenta aunque tan débiles que puede que ni te des cuenta. Una vez expulsada la placenta se pasará a dar puntos de sutura a la epirrafia (la herida producida por la episiotomía). La matrona inspeccionará la placenta, que como el historial de tu embarazo, deberá comprobar que está completa, su tamaño, calidad y te hará saber todos los detalles. Aquí ya ha terminado el trabajo del parto. Lo más normal es que te sientas muy cansada pero feliz. Muchas mujeres de pronto se sienten llenas de energía y parlanchinas, mientras que otras caerán en un gran silencio y con muchas ganas de descansar.
    Mientras expulsas la placenta se habrán llevado a tu bebé a hacerle el test de Apgar, tú estarás deseosa de tenerle contigo. Este test es importante y en unos minutos tendrás a tu bebé contigo para siempre.

Reconocer las contracciones de parto

Es fácil confundir las contracciones de parto con las de Braxton Hicks, que son las de ensayo del útero. Para que no te ocurra y estés segura de cuándo han empezado las verdaderas contracciones tienes que tener en cuenta lo siguiente:

  • No estás de parto si las contracciones son irregulares, tanto en frecuencia como en duración, aunque te moleste mucho.
  • Tampoco si las contracciones son frecuentes al principio pero empiezan a espaciarse en el tiempo hasta desaparecer.
  • Tampoco son contracciones de parto si te duele como si te fuera a bajar la regla pero no se pone el vientre duro.
  • Tienes contracciones aisladas a partir del quinto o sexto mes de embarazo, son los ensayos del útero.
  • Puedes confundir contracciones con el movimiento de tu bebé, que hará que se ponga dura una parte de tu tripa, pálpalo y te darás cuenta.
  • Contracciones de Braxton Hicks:
    • Comienzan en el quinto o sexto mes de embarazo.
    • No son dolorosas aunque pueden llegar a ser algo molestas.
    • Frecuentes por la tarde o por la noche, o después de haber hecho algún ejercicio físico.
    • Son muy irregulares.
    • Duran unos 30 segundos.
    • Si cambias de posición se detienen.
    • Sólo lo notas en la tripa, se endurece mucho.
  • Veamos ahora las características de las contracciones de parto:
    • Son rítmicas y regulares.
    • Duelen y se hacen cada vez más intensas.
    • Comienza la contracción en la espalda y se va el dolor hacia adelante.
    • Duran entre 30 y 70 segundos aproximadamente dependiendo de la fase del parto en la que te encuentres.
    • No se detienen aunque cambies de posición.
    • Su misión es dilatar el cuello uterino para que nazca tu bebé.

Las verdaderas contracciones del parto duelen como si te fuera a bajar la regla y luego el dolor se intensifica y duran más y son más próximas. El dolor empieza gradualmente hasta alcanzar un pico, es un dolor que empieza a ser más aguado hasta que el vientre está todo los distendido que puede y luego empieza a descender. Intentan dilatar la cérvix, cuando las contracciones empiezan a ser ya bastante fuertes y de alrededor de un minuto de duración es cuando la dilatación ocurre más rápidamente.

Sólo tu ginecólogo o la matrona en el hospital podrán decirte con total certeza que las contracciones que estás sufriendo son de parto, tras haber examinado el cuello del útero y poder comprobar que evidentemente se ha producido el borramiento y el trabajop del parto ha comenzado.

Lo recomendable es acudir al hospital en cuanto las contracciones empiezen a durar más de 30 segundos, no olvides que has de calcular la distancia al hospital, que si es tu segundo parto se podrá producir más rápidamente y todos los factores que puedan influir en tu llegada a tiempo al hospital, intenta no llegar muy pronto, pero tampoco lo dejes para el últimi minuto y que luego se convierta en una urgencia. Organización previa es la clave.

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